Cerveza artesana: ¿Qué es?

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Introducción

La cerveza es una bebida alcohólica que se caracteriza por su gusto amargo y un color amarillento que puede ser más o menos oscuro, tirando en algunas variantes a ámbar o marrón si se trata de cerveza tostada o incluso negra. Su elaboración parte de la fermentación de la cebada y su aroma se consigue a través del lúpulo que es quien confiere ese sabor personal y único a las cervezas en las que nos vamos a centrar.

Cebada para hacer cerveza

Dentro de los diferentes tipos y como mencionamos anteriormente merece especial atención la cerveza artesana, que es aquella cuya producción tiene lugar con ingredientes enteramente naturales, sin conservantes ni aditivos artificiales: tan solo agua, cereales, levadura y lúpulo. Su elaboración está sometida en todo momento al control de maestros cerveceros artesanos a los que los años y tragos de experiencia les han dotado de un paladar que sirva para encontrar un estilo de cerveza para cada amante de dicha bebida: más suaves, más amargas, con más cuerpo, con un toque final más potente o tal vez con un punto refrescante. Porque cada persona puede querer su cerveza y cada estilo de cerveza puede tener su momento.

A diferencia de la artesana, la birra industrial contiene conservantes y está sometida a un proceso de pasteurización, con lo que pierde buena parte de sus vitaminas y propiedades nutritivas. Además, con el fin de abaratar costes, en lugar de malta de cebada los grandes productores industriales utilizan otros aditivos menos costosos como el maíz, el mijo o el arroz. El resultado es una bebida de inferior categoría y sobretodo más estandarizada, con menos personalidad y matices.

Calidad frente a cantidad

Las cerveceras industriales priman sobre todo la cantidad, para lo cual parten de una receta concreta en la que se tiene en cuenta el abaratamiento de costes, buscando a tal efecto ingredientes y procesos que resulten económicamente viables como ya referíamos. Esto es algo que para aquellos catadores inquietos acaba acotando demasiado el mundo cervecero y de ahí el resurgir en los últimos tiempos de las cervezas artesanas.

En la elaboración de la artesana, cada maestro cervecero busca la mezcla adecuada para conseguir el olor y el gusto deseados en cada ocasión y estilo (IPA, APA, stout, lager, pilsner…), desarrollando para ello fórmulas exclusivas. De ahí que existan distintas variedades incluso dentro de las mencionadas y que cada una de ellas sea, a su manera, única. Incluso existen cervezas artesanas que utilizan miel de abeja en su receta para ahondar más si cabe en los matices que se le pueden dar a la cerveza y remarcar ese carácter artesanal ya que no hay nada más artesano, más natural, que la elaboración de la miel.

En definitiva, los cerveceros artesanos ponen todo su esfuerzo en crear una bebida original que tenga cuerpo, aroma y sabor y en distintas variedades para llegar al mayor número de amantes de la cerveza posible y lo hacen más allá de posicionarse en el mercado o centrarse en la reducción de costes, siendo esta la causa de que su producción resulte mucho más limitada cuantitativamente hablando pero la relación en el aspecto cualitativo es inversamente proporcional. Menos unidades de cada cerveza artesana, de cada estilo pero con mayor personalidad, hechas con más mimo y pensando más en el consumidor final que en el productor inicial, punto importante y diferenciador también en el tema que tocamos.

Proceso de elaboración a mano

La elaboración de la cerveza artesana se hace mayoritariamente de forma manual, a lo sumo con una ayuda mínima de maquinaria, todo lo contrario de lo que sucede en el caso de las grandes cerveceras industriales, donde todo el proceso está automatizado y la participación humana resulta mínima.

Cerveza Artesana con Miel

La creación artesanal es un proceso en el que predomina la delicadeza y el amor llevado a cabo por los profesionales en su trabajo tanto en la selección de los lúpulos como en la puesta en marcha del ciclo de la cerveza artesana. Este proceso consta al menos de cinco etapas distintas que van desde la maceración, la cocción y el enfriamiento, pasando por la fermentación y terminando en el envasado.

Debe reseñarse asimismo que en la producción artesana tiene lugar siempre una segunda fermentación, algo que no sucede en la industrial. Esto tiene un importante significado ya que hace necesario en esta última inyectar gas carbónico de manera artificial, mientras que en la artesana el CO2 es generado de forma enteramente genuina, dado que se utilizan levaduras de elevada fermentación para lograr que cada cerveza artesana tenga esa fuerza propia y característica pero que nace de esas levaduras naturales. Existen incluso a la venta diversos kits de fabricación de cerveza con tutoriales en youtube de como hacerla en casa.

En el filtrado hallamos otra diferencia esencial ya que en la producción industrial se lleva a cabo un filtrado químico, lo que tiene como consecuencia que, además de eliminar los residuos, se destruyan también proteínas y levaduras importantes para esta bebida, con lo que pierde gusto y otras propiedades que serían beneficiosas para el organismo. En la producción tradicional artesana, por el contrario, el filtrado es enteramente manual al igual que el resto del proceso.

Conclusiones

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, podemos concluir que aunque la cerveza industrial pueda resultar más económica, no tiene ni punto de comparación en cuanto a cuerpo y carácter con la tradicional elaborada por artesanos cerveceros. Es natural que así sea, ya que esta última está creada con más pasión y empeño, con un estudio previo y una crítica personal mucho mayor ya que nadie mejor que el propio maestro sabe los matices que busca en su cerveza y los que quiere ofrecer a sus clientes; cervezas sin aditivos y elaboradas de forma manual, lo que da como resultado un contenido con personalidad y mucho más gratificante al gusto y al olfato.

Cerveza en un atardecer

Tenga esto muy presente cuando acuda con sus amigos a una cervecería para disfrutar de una Mahou, una San Miguel, una Estrella Galicia o cualquier otra birra de las que más presencia tienen en los grifos de los bares. Piense en lo que de verdad quiere beber y que lo artesano es sinónimo de calidad y de atención individualiza y con un trabajo detrás pensado por y para usted del que carecen las cervezas industriales que lo único que aportan es esa restricción de sabores y una elección que acota las fronteras del mundo de las cervezas, frontera que las artesanas tratan de expandir para que cada paladar encuentre su mejor opción. Ese espíritu debería de valerles cuanto menos una oportunidad que seguro que para el sediento y el amante de dicha bebida será tan solo el primer paso de un nuevo camino del que le costará apartarse.

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